“LE TOQUÉ EL CORAZÓN A TODOS, MENOS A LOS LADRONES”

Solange Brunetti, oriunda de Devoto, quiere que le devuelvan las pertenencias de su hijo León Caula, de 14 años, quien falleció en mayo pasado por una enfermedad terminal. El sábado, ladrones robaron en su casa.

León Caula falleció en mayo pasado a los 14 años, víctima de una enfermedad terminal. Hasta los últimos días era un adolescente más, reconocido en la localidad de Devoto, donde vivía con sus padres. Pero un robo en su casa el pasado sábado provocó que su imagen trascienda y que lo ocurrido a su familia le toque el corazón a todo el país.

"León no tenía maldad, todos los días pensaba en ayudar a alguien, una ropa que no le andaba la regalaba a quienes necesitaban, al igual que con la comida; él siempre pensaba en ayudar a los que más necesitaban", lo recordó Solange Brunetti, su madre. "Iba siempre con los grandes y por todos lados", agregó la mujer, asegurando que los problemas motrices que su hijo padecía no eran impedimento para que se desenvuelva por la vecina localidad.

Solange y su esposo Carlos iniciaron esta semana una campaña en las redes sociales para encontrar un teléfono celular Samsung J 7 que le robaron el último sábado de su vivienda ubicada frente a la plaza principal de Devoto: "En el teléfono tengo fotos y audios de mi hijo, las necesito", señaló deseando conservar sus recuerdos.

Esa noche, ladrones entraron a su casa, revolvieron todas sus cosas y se llevaron varios objetos de valor que hallaron en las habitaciones. Entre todo ello estaba el teléfono de León y varios de sus momentos vividos guardados en la pequeña memoria del móvil.

"Me robaron muchas cosas pero quiero encontrar el celular que es lo más valioso que tengo, lo demás son cosas de oro, nada con otro valor que no sea lo sentimental", aseguró la mujer, quien ofrece recompensa para quien le devuelva el aparato. "Yo les ofrezco una recompensa, hablar con ellos personalmente, que me llamen, que me citen en cualquier lado, voy por el celular, en el teléfono tengo fotos y audios de León", insistió en su pedido.

Además del celular, Solange pidió también por un reloj de caucho color verde. "Es un reloj que tiene un valor sentimental porque yo entraba todos los días a la habitación de mi hijo y sonaba una alarma, nada más que eso".

Un pedido a sus familias

"Si los tuviera enfrente -prosiguió, en relación a los ladrones-, no voy a ir por el lado del corazón porque sé que no lo tienen. Sí voy a pedirles a sus familias que me ayuden; de ellos que saben lo que es tener un hijo, un primo, un tío al que quieran mucho, a mí me robaron lo más sagrado que son los recuerdos, que me ayuden, que lo dejen en cualquier lado, yo a la recompensa se las voy a dar, no tengo problemas". "Deseo escuchar su voz, algo tan simple como pedir que me devuelvan algo que es de él, nunca me lo tendrían que haber sacado. Le toqué el corazón a todos, menos a los ladrones", afirmó cuando analizó la difusión que tuvo su caso.

El robo se produjo el sábado último entre las 21 y la medianoche. Él o los malvivientes ingresaron por un patio de luz, con una barreta violentaron una puerta ventana y con masilla taparon los sensores de la alarma para evitar que esta sonara.

Tras revolver todo el interior se llevaron dinero, alhajas de oro, el teléfono celular y el reloj de caucho que reclama la familia y cinco cuchillos de la marca "Columbia".

En la habitación del adolescente, los malvivientes "habían revuelto todo, había ropa tirada y pisoteada, algunas cosas que eran de él y que las tenía allí porque no las quería tocar hasta que no me sintiera bien", señaló Solange.

La enfermedad

El tumor le fue descubierto a León en su cabeza cuando tenía 4 años. Sus padres tenían una sospecha pero les fue un año lograr que se confirmara el diagnóstico.

En Córdoba -contó la madre- le realizaron una tomografía en donde se le detectó el problema. Se lo buscó intervenir quirúrgicamente pero ello no fue posible, por lo que se le colocó una válvula para poder extraerle el líquido que tenía de más.

"Lo conocían todos, fuera donde fuera hablaba con todos, bromeaba, era un chico normal", lo siguió recordando su madre.




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