LAS MARCAS EN LA PIEL QUE DEJAN UN APRENDIZAJE

Las cicatrices, generalmente producidas por un trauma como accidentes, cortes, quemaduras o la violencia de género, provocan un gran impacto en las personas, no solo por las alteraciones físicas que pueden sufrir sino también por el efecto emocional y social. LA VOZ DE SAN JUSTO entrevistó a Gonzalo Brekes y a Silvia Windholz, quienes llevan huellas en su cuerpo y comparten la enseñanza que ellas le dejaron.

A Gonzalo Brekes, de 29 años, le da vergüenza mostrar las cicatrices que tiene desde hace casi un año en su cuerpo. Se ríe tímidamente de la que tiene en la zona pélvica, a la que considera que es como"una sonrisa" que va de punta a punta en su cuerpo. La de la espalda, que tiene alrededor de 20 centímetros, también le produce pudor. Esas marcas, un cordón rosa y grueso, son el recuerdo de un accidente en su motocicleta en octubre de 2018.

Tras ese hecho, el joven debió someterse a una operación de más de 10 horas, en la le colocaron cadenas, clavos y placas por las quebraduras de hueso sacro, pelvis y cadera. "Estoy vivo de milagro. Las cicatrices me muestran las operaciones de quebraduras que tuve por el choque y por las que me podría haber muerto desangrado", dijo Brekes.

Esas cicatrices le demuestran como era su vida antes del accidente; sin límites y sin importarle nada. Según el muchacho, las deja para no olvidarse del pasado y vivir un nuevo presente. "Cuando veo las cicatrices sé que no quiero más vivir como antes, porque no valoraba nada. Hoy me doy cuenta lo valiosa que es mi familia y sobretodo mi vida".

Para Gonzalo estas heridas tampoco lo condicionan en su vida social eíntima. "Soy así, con estas marcas y a veces puede incomodarme en la intimidad, pero eso no me impide llevar una vida normal", reflexionó.

 

Un accidente en su motocicleta le destrozó la zona de la cadera y le dejaron marcas de más de 10 horas de operación. 

El día que cambió todo

El sábado 20 de octubre de 2018, Gonzalo viajó a la localidad Freyre para visitar a sus amigos.  "Mire el reloj, eran las cuatro de la tarde y me acordé que tenía que cortarme el pelo porque tenía el cumpleaños de mi sobrino Santiago en San Francisco. Salí de la casa de un amigo, doblé en la esquina por la avenida principal - bulevar 25 de Mayo- y desde ese momento, no recuerdo más"

 "Cuando veo las cicatrices sé que no quiero mámi vida de antes"

Una camioneta que iba en dirección contraria a Gonzalo sobre el bulevar, dobló hacia la izquierda e impactó de lleno con el joven. "Cuando abrí los ojos, me dí cuenta que estaba tirado en la vereda".

Tras recuperar la conciencia, el muchacho jamás imaginó que su cuerpo se había destruido casi por completo por dentro. "Me hicieron los primero auxilios en Freyre y me trasladaron de urgencia al Hospital Regional de San Francisco. A simple vista, no tenía nada, ni una gota de sangre, ni un golpe en la cabeza, pero por dentro estaba hecho pedazos, estaba desgarrado en cada parte de mi cuerpo", recordó el joven.

Entre el pudor y la vergüenza, Gonzalo Brekes las lleva en su piel para no olvidarse de lo valiosa que es la vida.

Los médicos descubrieron en las placas radiográficas que Gonzalo tenía golpes en el tórax, manchas en un pulmón por el impacto, desgarro testicular,  pero lo más grave se presentaba en la zona de caderas: quebradura de pelvis, cadera y sacro."Mi cadera era una molienda de huesos. La quebradura en la pelvis era lo más peligroso porque los médicos decían que me podía desangrar y morir", contó.

Recién a los 20 días con un tutor en suspenso, Gonzalo fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital Privado de la Ciudad de Córdoba, para poder recuperar la movilidad."Fueron 10 horas de operación. Me pusieron cadenas y clavos en el pubis y una placa para fijar la columna que voy a tener durante toda mi vida".

Con esas marcas que recorren su cuerpo, Gonzalo las toca, respira profundo y piensa:"Tuve que llevar a esto para entender lo valioso que es la vida", concluyó.

 

Las secuelas de la violencia machista

 "Sin dolor no hay aprendizaje", dice Silvia Whildolz. Su cuerpo, delgado pero resistente, muestra las marcas que le dejaron 12 años de violencia física por parte de su ex marido y padre de sus cinco hijos.

A ese dolor,"la gringa" -como se la conoce- lo convirtió en acción fundando"Paso a Paso", una ONG que se dedica al rescate y resguardo de mujeres que sufren de violencia de género.

La mujer de 51 años tiene en sus piernas marcas de los tajos que ella misma se provocó para escapar el dolor que le producían los gritos de "puta","inútil" y"basura" de su ex pareja. "Mi cuerpo tiene las marcas del dolor, de los insultos, de esos momentos que no me puedo olvidar", afirmó Silvia.

Silvia: "Mi cuerpo tiene las marcas del dolor, de los insultos, de esos momentos que no me puedo olvidar"

Después de los gritos, la mujer contó que se tomaba un tranquilizante y se encerraba en su habitación con un cuchillo para auto agredirse. "Era la única manera de dejar salir tanto dolor. Mi cabeza, mi alma, era todo un sufrimiento solo. Son secuelas que voy a llevar toda la vida", indicó.

El cuello y el pecho de Silvia también revelan sufrimiento. "Me rascaba hasta tal punto de arrancarme la piel y provocar sangrado. Me volvía loca la impotencia ante la violencia", recordó.

"Paso a Paso" nació de esas cicatrices del dolor y son las marcas de su guerra contra la violencia de género. También es la ayuda que hoy utiliza para salvar a otras mujeres, que están atravesando lo que ella vivió en carne propia."Veo a muchas de ellas que llegan golpeadas a mi casa y me reflejo a mí misma, solas y con sus hijos sin saber dónde ir", relató la mujer.

El horror

La historia de Silvia y su ex pareja comenzó como todas, por amor. Pero el tiempo hicieron que ese hombre del que ella se enamoró se convirtiera en el enemigo másíntimo. "Consiguió trabajo como camionero y ahí empezaron las discusiones, los insultos y los gritos hasta que llegó el primer cachetazo cuando estaba de cinco meses de embarazo de mi quinto hijo".

Golpeada y con temor, Silvia escapó a la Casa del Padre Aguilera en Unquillo en buscada de refugio para sus cuatro hijos menores y uno por nacer.

De allí, se fue a vivir a Las Varillas pero la policía dio con ella y tuvo que volver a San Francisco ya que su ex había hecho una denuncia contra ella. "Conseguí trabajo y de noche limpiaba la casa. Una de esas tantas, estaba baldeando la vereda cuando sentí que alguien me agarró del pelo. Era mi exmarido. Me golpeó en la nariz, me arrastró de los pelos hasta el aljibe del patio y cuando intentó tirarme dentro, me agarré de una cadena, tomé el balde y se lo tiré por la cabeza. Se la abrí al medio y el me quebró el tabique de la nariz", contó Silvia.

Silvia muestra las marcas de la violencia machista, un flagelo que  solo durante el primer semestre del 2019 se cobró 132 vidas en la Argentina

Después de sobrevivir a ese episodio de violencia, se instaló en la casa de su padre, pero su vida era un verdadero calvario."Una madrugada abrí la puerta y era la niñera. Cuando me doy cuenta, él estaba detrás de ella. Nos empuja dentro de la casa y ahí empieza a pegarme. La niñera pudo tomar a los chicos y fue a pedir ayuda. Me golpeó tan fuerte que me quebró dos costillas y me ahorcó hasta dejarme sin aire por unos minutos", reveló Silvia.

 En nuestro país, una mujer es asesinada cada 33 horas como consecuencia de la violencia de género que Silvia vivió en carne propia 

La historia de golpe y abusos de Silvia se volvió a repetir varias veces. Ella pudo vencer sus miedos a través de la ONG Paso a Paso. "Es mi refugio, el de todos. Es donde se puede encontrar una segunda oportunidad".

Para esta mujer, las marcas de en su piel son un aprendizaje:"Las sigo teniendo porque tienen que recordarme cada día que ninguna mujer debe sufrir violencia", concluyó.

 

La reconstrucción con el bisturí 

La cirugía reconstructiva es una herramienta fundamental que ayuda a mejorar no solo la funcionalidad del lugar afectado sino también la autoestima del paciente, que debe aceptar a esas secuelas como parte de su vida y su cuerpo.

El médico especialista en cirugía plástica reconstructiva y reparadora, Marcelo Brosutti (MP-22094; ME-10600) del Hospital J. B. Iturraspe aseguró a LA VOZ DE SAN JUSTO que lo primero que quieren los pacientes, después de un gran trauma es volver a recuperar la funcionalidad, por ejemplo volver a caminar, pero después lo estético también se vuelve importante.

"Aconsejo a los pacientes que se hagan amigos de su cicatriz. Es importante que la acepten porque de esa manera la van a cuidar, con cremas, kinesiología, etc., mejorando la calidad de la lesión", afirmó el médico.

 

El doctor Marcelo Brosutti participa de una campaña de cirugías reconstructivas gratuitas

Cuándo se indican las cirugías

En el Hospital J. B. Iturraspe las cirugías reconstructivas más frecuentes se realizan por traumas a raíz de accidentes de motos como fracturas, traumatismos de cráneo, también mordeduras de perros. Aunque también se indican para solucionar alteraciones congénitas como labio leporino, distintos síndromes que influyen a nivel facial o de las extremidades.

El doctor Brosutti aseguró que algunas son "cirugías bastante largas y muchas veces no quedan perfectas, por eso es necesario hacer varias ya que no hay tejidos suficientes para reconstruir".

Explicó que el cirujano que realiza estas cirugías trabaja con un equipo de profesionales como psicólogos, médicos clínicos, nutricionistas, bioquímos, el equipo de enfermería y otros profesionales.

 

Nada es perfecto

Brosutti comentó que el paciente llega a la cirugía con la expectativa que quedará igual que antes, "pero no hay nada que sea perfecto, una vez que la persona sufrió la lesión, se puede mejorar. Hay tratamientos con pulidos, cremas,ácido hialurónico que pueden ayudar. Donde hay una cicatriz se puede mejorar pero nunca va desaparecer".

"Siempre se realiza una interconsulta con el psicólogo porque es normal que el paciente se deprima ante un traumatismo que le dejó secuelas -indicó Brosutti-. La mayoría de las veces los pacientes terminan aceptando la situación".

Comentó que en casos de accidentes en los cuales la persona perdió sustancias, tejidos o partes blandas"quedan retracciones cicatrizales -cicatrices que producen bridas- lo que les impide extender los brazos, las piernas, el cuello, etc.".

 

Las quemaduras, más complejas 

Las quemaduras, especialmente las de tercer grado, dejan cicatrices más severas y las cirugías reconstructivas suelen ser más complicadas.

El cirujano Brosutti indicó que se producen más consecuencias porque generalmente "están todos los tejidos comprometidos abajo de la quemadura y muchas veces se tienen que cambiar las unidades estéticas".

"Todo eso deja su cicatriz y muchas veces por una pequeña quemadura se debe colocar un pequeño expansor tisular que es como una prótesis que va expandiendo la piel para cubrir la cicatriz", dijo.

Añadió que las quemaduras graves no se tratan en San Francisco ya que no existe un equipo multidisciplinario para tratarlas y eso se realiza en el Hospital del Quemado de Córdoba, en Rosario o Buenos Aires.

Aunque en nuestra ciudad no se hace, actualmente existe la posibilidad de la microcirugía. "Con esta técnica por ejemplo se puede sacar tejido de la espalda para colocar en el rostro. Si es una secuela de un traumatismo en una mandíbula por ejemplo donde hay una fractura también se puede sacar parte del hueso de la pierna para reconstruir", explicó Brosutti.

Las intervenciones gratuitas llegarían a San Francisco 

 La campaña"Sonrisas Carlos Paz", destinada a aquellas personas que padezcan entre otras, secuelas provocadas por quemaduras, labio leporino o alguna malformación congénita, llegaría al Hospital"J. B. Iturraspe" en la que médicos solidarios realizarán cirugías reconstructivas gratuitas en hospitales públicos.

Brosutti participó recientemente del equipo de cirujanos que llevó adelante más de 30 intervenciones en la villa serrana, donde operó a un niño con deformidad en las orejas y a un hombre con labio y nariz leporina.

Aseguró que en nuestra ciudad se ven muchos casos y por eso transmitió la iniciativa a la dirección del Hospital para hacer realidad la campaña, que todavía no tiene fecha ya que se concretaría una vez que terminen las remodelaciones en los quirófanos.

El médico manifestó que participar en esta labor solidaria"es reconfortante porque al resolver problemas a los pacientes se hace algo bueno y la gente está muy agradecida. Es una experiencia inolvidable".

Es un plan organizado por la Sociedad de Cirugía Plástica, Estética, Reconstructiva y Quemados de Córdoba, el Club de Leones Centenario y la Municipalidad de Carlos Paz.

La iniciativa nació hace 14 años en la provincia de Neuquén, más precisamente en la localidad de Cultra Có Plaza Huincul, y fue trasladada a la población de Carlos Paz, con el fin de brindarle una solución a gente que no dispone de los recursos suficientes para este tipo de cirugías. 




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