HOMICIDIO DEL BEBÉ EN MORTEROS: MAQUILLARON LOS MORETONES ANTES DE LLEVARLO AL HOSPITAL

Comenzó el juicio a la madre y el padrastro de Aarón, acusados de haberlo matado a golpes hace casi un año. El testimonio de médicos comprometió a los acusados. Además, se ratificó que la noche de la brutal golpiza, el niño había quedado al cuidado de la pareja de su mamá.Testimonios intentaron demostrar que el hombre era un violento.

Por más de siete horas se desarrolló hoy la primera jornada del juicio con jurados populares que se le sigue a Julieta Antonella Gutiérrez (22) y Emiliano Sebastián Álvarez (29), quienes están imputados como supuestos autores de "homicidio calificado por el vínculo" de Aarón Peralta, por lo que de ser hallados culpables recibirían prisión perpetua.

Aarón tenía 15 meses cuando en el domingo 14 de octubre de 2018, en Morteros, fue víctima de una salvaje golpiza que le causó la muerte.

Hoy se escuchó el testimonio de ocho testigos, entre ellos, el de una médica que dijo que el menor presentaba hematoma en el abdomen y marcas de dedos en el cuello, las que trataron de ocultar con maquillaje.

Los acusados junto a sus abogados antes de comenzar el juicio 

Previo al debate el prosecretario de la Cámara Criminal y Correccional Sebastián Sánchez leyó la pieza acusatoria. Posteriormente la fiscal de cámara Consuelo Aliaga Díaz realizó la presentación del caso a los jurados populares y luego lo hicieron los defensores, Sergio Goirán por Gutiérrez y Lucio Sarnago por Álvarez.

El presidente del tribunal Guillermo Rabino interrogó a los imputados -madre y padrastro de la víctima- sobre sus cuestiones personales y luego les consultó si iban a declarar. Álvarez dijo que iba a prestar declaración pero que no iba a responder preguntas. Cuando el magistrado le otorgó la palabra, su defensor dijo que había decidido no declarar.

 

 

Los testimonios

El primer testigo fue Walter Jesús Peralta, padre biológico del bebé de 15 meses asesinado a golpes. El joven dijo que hasta el mes de agosto de 2018 vivió con la madre del niño y que luego, a raíz de un hecho de violencia, ella lo denunció y sobre él pesaba una prohibición de acercamiento, por lo que no podía ver a su hijo Aarón.

El testigo dijo que discutía con la mujer porque ésta era "dejada" y allí comenzaban los problemas, reconoció que en una ocasión le pegó y allí fue cuando ella radicó la denuncia en su contra.

 

 

 

 Julieta, la madre del bebé 

Médicos confirman el maltrato

Posteriormente, fue el turno de los médicos pediatras del Hospital Municipal "Dr. José Sauret" de Morteros, Araceli Pérez y Leonardo Javier Gandino. En el caso de la médica, ella fue quien acompañó al bebé en su primer traslado al Hospital "J. B. Iturraspe" de nuestra ciudad. La profesional recordó que ella decidió el traslado a San Francisco porque en el estado de gravedad que se hallaba el niño no llegaba a la ciudad de Córdoba.

La médica en su testimonio dijo que el menor presentaba un tremendo hematoma en la zona del abdomen y marcas de dedos en el cuello, como si lo hubiesen querido ahorcar. Esta zona según los dichos de la pediatra estaban cubiertas por maquillaje para disimular las marcas que habían quedado en el cuello del niño.

Lo dicho por esta médica fue corroborado ampliamente por su colega Gandino. Ambos coincidieron en señalar que las lesiones que presentaba el niño eran producto de maltrato infantil.

Los médicos destacaron que contrariamente a lo que sucede cuando se ordena un traslado que la familia se desespera por el paciente, la madre del niño se mantenía tranquila y no demostró preocupación.

La primera jornada del juicio 

A su turno, el médico Marcelo Fassano corroboró en todos sus dichos lo expuesto anteriormente por sus colegas. El médico generalista fue quien recibió al niño aquel lunes 15 de octubre en el hospital de Morteros.

Posteriormente declaró Lionela Gutiérrez, hermana de la acusada, quien dijo que cuando la joven no tenía plata para darle de comer a sus hijos, Mirco y Aarón, iba a la casa de su padre. La testigo indicó que a veces reprendía a los niños cuando no se portaban bien y que algunas veces les supo pegar.

 

 

 Padrastro violento

A su turno, Patricia del Valle Vignetta y su marido, Marcelo Guevara, dueños del tambo en donde trabajaba el acusado, coincidieron en señalar que hasta el momento en que conoció a Gutiérrez era una persona pero luego cambió. Ambos señalaron que la celaba constantemente con Guevara a tal punto de haberle prohibido utilizar pantalones cortos, para que al patrón no le viera las piernas.

Los dos testigos señalaron que Álvarez era violento con la joven, en una ocasión ella apareció con un ojo morado, además indicaron que los niños (Mirco y Aarón) le tenían miedo, que los solía poner contra la pared en penitencia y que si él no les ordenaba que se movieran, los niños quedaban en ese lugar todo el tiempo que a él se le antojaba.

El jurado popular escuchó atentamente los testimonios 

Otro dato que no pasó desapercibido fue el que contó la esposa del tambero. En una ocasión Álvarez le habría hecho tocar al niño el alambre de un boyero eléctrico, también dijeron que en una oportunidad Aarón presentaba hematomas en la zona de la espalda.

El despido de Sebastián Álvarez de su trabajo en el tambo fue luego de que le propinara a su pareja una feroz golpiza en la que debió intervenir la esposa del tambero para que cesara en la agresión.

En la jornada de este martes quedó demostrado que la noche en el que niño sufrió la agresión, Julieta no se encontraba en Morteros, se había ido junto a unas amigas y su cuñado a una confitería bailable de la ciudad de Brinkmann, de la que retornaron cerca de las 5.30 de la mañana. La joven, cuando llegó a su casa en la calle Intendente Abrate s/n de la zona norte de Morteros, se encontró con el niño en muy malas condiciones, por lo que decidió llevarlo junto a su pareja al hospital.

Precisamente la madre del padre del menor, que reside en la localidad santafesina de San Guillermo, dijo que su exnuera la llamó para darle la noticia que el niño había muerto. "Lo hizo con tanta naturalidad que no le creí, es más, le corté el teléfono, luego me llamó una enfermera y me confirmó lo que había sucedido", señaló.

 

El padrastro de la víctima 

 

Cómo sigue

Durante el desarrollo de la audiencia, Gutiérrez se mantuvo inmutable, prácticamente no articuló palabra, tenía la cabeza baja y la mirada perdida en el suelo de la sala de audiencias, las manos dentro de los bolsillos de la campera y en una sola ocasión se la vio llorar.

Por su lado, Álvarez se mantuvo expectante, en dos ocasiones por medio de su abogado defensor solicitó hacer alguna aclaración y observó a los testigos con mirada desafiante.

La audiencia se retomará mañana a partir de las 9 y serán siete los testigos que deberán deponer ante el tribunal. Posteriormente se definirá si los alegatos son este jueves o si pasan para el miércoles 16 de octubre.

 




SEGUI LEYENDO...

Menu