FRANCIA VOTÓ UNA LEY PARA PROHIBIR LOS “CHIRLOS” A LOS CHICOS

Los diputados franceses aprobaron el jueves por la noche en primera lectura un proyecto de ley paraprohibir a los padres infligir castigos corporales a sus hijos, una práctica que aunque es condenada por la ONU sigue dividiendo al país.

El texto, presentado por el partido centrista MoDem, apoyado por el partido gobernante del presidente Emmanuel Macron, LREM, fue adoptado en primera lectura por 51 votos contra 1 y tres abstenciones. La propuesta busca prohibir "la violencia física y verbal, los castigos corporales y los sufrimientos morales infligidos por los titulares de la autoridad parental".

Según la Fundación para la Infancia, el 85% de los padres franceses recurren a los "chirlos" con fines "educativos".

Los partidarios de la ley argumentan, basándose en estudios, que estas prácticas, entre las cuales figuran las cachetadas o nalgadas, tienen consecuencias en la salud física y mental de los niños.

No es la primera vez que se intenta prohibir en Francia este tipo de castigos corporales. En 2016 se adoptó un proyecto de ley, pero unos meses después fue rechazado por el Consejo Constitucional por un vicio de forma.

El proyecto de ley cuenta además con el apoyo de varias organizaciones a favor de la infancia y de defensores de los derechos que piden un "mensaje político fuerte" para cambiar las mentalidades.

Los Republicanos (LR, conservadores) se abstuvieron y un diputado de ese partido, Raphaël Schellenberger, criticó un texto que no es más "que símbolo y comunicación". La parlamentaria ultraderechista Emmanuelle Ménard, por su parte, fue la única que votó en contra, denunciando un proyecto para "despojar a los padres de sus prerrogativas".

Cabe recalcar que el proyecto de ley no prevé ninguna sanción penal contra los padres que castiguen a sus hijos. Su principal objetivo es "pedagógico", señaló Maud Petit, la diputada centrista que presentó la medida. Esta ley pondría a Francia en consonancia con los tratados internacionales.

En marzo de 2015, la organización de derechos humanos del Consejo de Europa criticó a Francia por no prohibir estas prácticas, a diferencia de la mayoría de los demás países europeos.

Clarín




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