EL CAMINO A LA VERDADERA INCLUSIÓN LABORAL

Desde siempre, las personas con alguna discapacidad física o intelectual han encontrado dificultades para conseguir un empleo. El ideal es que exista en todas las empresas una política de contratación de personas con discapacidad. Ello permitirá aprovechar el talento y el afán de superación que muestran a cada paso quienes sufren algún impedimento físico o intelectual.

Desde siempre, las personas con alguna discapacidad física o intelectual han encontrado dificultades para conseguir un empleo, aun cuando puedan estar calificadas para desempeñarse en alguna vacante que se produzca en el mercado laboral. No obstante se ha avanzado mucho en la inclusión a través de legislaciones que así lo determinan como de la convicción empresarial de que su función social implica también atender esta problemática.

Respecto a ello, el diario cordobés Comercio y Justicia publicó recientemente que en la capital provincial se presentó el "Sello de Gestión Inclusiva", que vendría a constituirse en "un reconocimiento público que entregará el Estado nacional por medio de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Será para empresas privadas de todo tamaño y rubro que demuestren acciones en materia de inclusión de personas con discapacidad, abordando los ejes de gestión de recursos humanos, accesibilidad y compras inclusivas".

Se está en presencia, así, de un avance importante en la consolidación de un proceso que tiene varios años y que reivindica y dignifica a miles de personas que, en otro tiempo, no hubiesen tenido ninguna posibilidad de acercarse al ámbito laboral en el que ahora se desempeñan. Se afirma la inclusión en las distintas organizaciones multiplica las oportunidades y genera consolidación de imagen corporativa, así como beneficios innegables para todos los trabajadores.

Al respecto, existe una ley por la cual el Estado nacional debe ocupar a un porcentaje de personas con discapacidad. Sin embargo, el sector privado no tiene obligaciones en este sentido, al contrario de lo que sucede en otros países vecinos como Chile y Brasil, por ejemplo. Por ello, se promueve desde la Agencia Nacional de Discapacidad la distinción a empresas que hagan de la inclusión una conducta propia y permanente.

La incorporación de trabajadores con determinados impedimentos es una condición necesaria para que las compañías sean inclusivas y aprovechen la diversidad de talentos entre sus trabajadores. Pero no es suficiente. Porque es necesario adecuar ambientes laborales y modos de organización, entre otras cosas, para potenciar el desempeño de estas personas. Por ello, en 2017, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), difundió una guía práctica: Fomentando la diversidad y la inclusión mediante ajustes en el lugar de trabajo. La publicación instala en el mundo del trabajo un concepto que ya la educación inclusiva viene manejando desde hace años: el de "ajuste razonable", con que el que se define a aquellos cambios necesarios y adecuados para la adaptación de las características particulares de un trabajador o candidato a un puesto, "de manera que pueda gozar de los mismos derechos que los demás trabajadores".

El ideal es que exista en todas las empresas una política de contratación de personas con discapacidad. Para ello, estos ajustes razonables permitirán aprovechar el talento y el afán de superación que muestran a cada paso quienes sufren algún impedimento físico o intelectual.




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