DÍA MUNDIAL CONTRA LA OBESIDAD, LA PANDEMIA INVISIBILIZADA

La enfermedad afecta a seis de cada 10 argentinos. Con acompañamiento psicológico, ejercicio físico y dieta balanceada, se puede encarar y superar.

Con el propósito de concientizar a las diferentes sociedades sobre la importancia de buscar un peso saludable para el cuidado de la salud, hoy, 12 de noviembre, se celebra el Día Mundial contra la Obesidad.

Tanto la obesidad como el sobrepeso hablan de una acumulación anormal de grasa corporal que puede derivar en diferentes enfermedades, potencialmente nocivas para el organismo.

Ese es el paso inicial para contraer patologías como la hipertensión arterial, diabetes tipo dos, colesterol y triglicéridos elevados, problemas osteoarticulares, más riesgo de padecer cáncer, apnea del sueño o problemas cardiovasculares.

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren alrededor de 2,8 millones de personas por obesidad o sobrepeso.

"La alimentación debe ser uno de nuestros mejores aliados para mantener una salud integral", explica a Con Bienestar la cardióloga Paola Harwicz (M.N. 84.182), especialista en nutrición, con orientación en obesidad.

La experta también señala que, tanto la obesidad como la diabetes, tuvieron "un crecimiento exponencial en los últimos años, multiplicando los factores de riesgo de la población y afectando la salud global".

La obesidad y el sobrepeso, suelen producirse a raíz de un desequilibrio entre calorías ingeridas y gastadas. Es por ello que se debe trabajar para lograr una verdadera concientización, posicionada en políticas y tratamientos superadores.

"Considerada por la propia Organización Mundial de la Salud como una 'pandemia del siglo XXI', la obesidad y el sobrepeso afectan a seis de cada 10 argentinos, tal como evidencian indicadores del Ministerio de Salud", agrega Harwicz.

La última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo extendida por Argentina.gob.ar, muestra su crecimiento: el exceso de peso aumentó del 49 al 61,6 por ciento entre 2005 y 2018, siendo una tendencia en alza.

Uno de los principales factores que contribuyen a desarrollar esta enfermedad es el sedentarismo, y éste se puede potenciar con el uso excesivo de dispositivos tecnológicos: televisión, celulares, computadoras y videojuegos. También puede atentar contra hábitos como caminar o hacer ejercicio diariamente.

Además, "la vorágine de comer de manera apurada y en poco tiempo, muchas veces impulsada por las emociones, también potencia el consumo de alimentos que no tienen un verdadero aporte nutricional, sino que resultan una solución pasajera para saciar el apetito", argumenta la doctora especialista en nutrición.

El factor emocional también vuelve a presentarse como uno de los agravantes del sobrepeso, donde la ingesta de alimentos puede responder a sentimientos de tristeza, ansiedad, frustración e, incluso, aburrimiento.

"Resulta claro que la obesidad es una enfermedad inducida por la conjugación de múltiples factores que inciden de manera simultánea y afecta la salud de las personas. Por eso, jamás debe atribuirse a una falta de voluntad o gula desmedida", apunta Harwicz.

Estigmatizaciones de este tipo, pueden atentar contra la estabilidad emocional de quienes lo llegan a padecer, generando sentimientos nocivos como la culpa y la desesperación. En muchos casos, esta situación hace que se tomen medidas drásticas con dietas extremas que no hacen más que empeorar la problemática.

Así como se trata de una enfermedad multicausal, también debe serlo su tratamiento: "No hay dietas mágicas, sino que se necesita un cambio de estilo de vida sostenible, sin incurrir en sacrificios extremos o prohibitivos". El ejercicio, el acompañamiento psicológico y una dieta balanceada son claves fundamentales para recuperar la salud.

Más que nunca, resulta indispensable tener una comprensión del origen y de las implicancias de la obesidad y el sobrepeso. Contar con una mirada humana e integral que permita desarrollar soluciones acordes a las necesidades reales con el fin de lograr un abordaje personalizado. También, para realizar las intervenciones pertinentes y así alcanzar el bienestar y una mejor calidad de vida.




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