COMIENZA EL JUICIO POR CHOCOLATE

Por el brutal ataque que terminó con la vida de Chocolate y movilizó al país contra el maltrato animal, Germán Gómez comenzará hoy a ser juzgado.

El proceso de enjuiciamiento al peluquero Germán Gómez (37), acusado de despellejar vivo al perro de tres meses llamado Chocolate que, luego de varios días de agonía, murió en nuestra ciudad, comenzará hoy desde las 9.

El juicio se desarrollará en los tribunales locales y podría demandar dos jornadas. Gómez deberá responder por infracción a la ley nacional 14.346, sobre "malos tratos y actos de crueldad a los animales" que estipula prisión de 15 días a un año.

En tanto, de darse esa condena no sería de cumplimiento efectivo. La Fundación Bio Animalis, constituida en querellante, pedirá que la condena se cumpla en la cárcel.

El 2 de enero de 2017 Chocolate fue encontrado despellejado en un patio lindante a la vivienda de Gómez, en el barrio Milka, y como consecuencia de las heridas murió ocho días después.

Gómez, a quien se le secuestraron elementos que habrían sido utilizados para el despellejamiento, fue detenido y luego de 22 días fue excarcelado, por lo tanto llegará al juicio en esa condición.

En todo momento negó responsabilidad sobre el hecho que se le imputa y, según la estrategia de su defensa, solicitaría un juicio abreviado y que se establezca el cumplimiento de una pena enmarcada en la "probation".

La muerte del perro movilizó a toda la comunidad sanfrancisqueña y también a otras ciudades del país para repudiar el hecho.

En tanto, las organizaciones de los animales promovieron reformar al Código Penal para sancionar con severas penas los actos de maltratos y crueldad contra los animales.

 

 

Para la defensa, hubo "negligencia" en la instrucción de la causa

Para el abogado Sergio Corón Montiel, defensor de Gómez, en la instrucción de la causa "hubo una clara negligencia" que impidió el accionar de los peritos de parte propuestos por la defensa ante la decisión de cremar el cuerpo del animal, lo que impidió la toma de muestras para que las mismas sean evaluadas durante el juicio.

"En este caso hubo un fiscal que dirigió la causa. Si la decisión de cremar el animal se hizo a sus espaldas, es un verdadero bochorno. Si no fue así, se debieron conservar vísceras o algo del cuerpo para que se permitan las pericias. Creo que era fundamental conservar la prueba", explicó.

"Yo no me manejo con la presión de la gente, quiero ofrecer pruebas", afirmó.




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