BERTÍN, “COME STAI”

El ex entrenador del Sport Automóvil Club, Carlos Bertín, quien hace más de cuatro décadas que se encuentra radicado en Italia, llegó de visita a nuestra ciudad y LA VOZ DE SAN JUSTO se reencontró con el veterano profesor de educación física.

Volvió a la ciudad para visitar a sus familiares con motivos de las fiestas de fin de año y de pasó tener unas mini vacaciones. Después de tres años pisó su suelo natal aunque cualquiera podría confundirlo con un turista ya que se le pegó el acento italiano. Y no es para menos, ya hace 40 años y pico que se radicó en Italia, más precisamente en Virano, provincia de Venecia.

Aquellos que peinan canas en el ambiente deportivo saben de ese joven emprendedor, aventurero, con mucha garra, que mucho tiempo atrás decidió emigrar al Viejo Mundo en pos de seguir desarrollándose como profesional de la Educación Física.

Aquí dejó su impronta en el Sport Automóvil Club como entrenador de natación al tiempo que supo cumplir funciones de "profe" en varios establecimientos educacionales de nivel primario y secundario.

Enterados de su presencia lo invitamos a nuestra redacción donde en una amena charla con LA VOZ DE SAN JUSTO, Carlos Bertín ya próximo a cumplir 69 años -el 18 de febrero- habló de su actualidad y lógicamente hizo un somero repaso de su interesante experiencia de vida.

 

-¿Cuál es la actualidad de Carlos Bertín?

-Ahora vivo en Mirano en la provincia de Venecia que es una ciudad de 30 mil habitantes más o menos. Me jubilé como profesor de Educación Física hace 10 años pero sigo vinculado a la natación en un club que se llama Sporting Club.

Le di una impronta a lo que es el Sport Automóvil Club, porque cuando llegué solo tenía dos piletas, una cubierta y la otra no, y después con el tiempo se fue desarrollando hasta convertirse en un centro de natación con anexo de un parque acuático. En el club además dicto cursos para bañeros e instructores de natación.

Desde hace tres años dejé la dirección general del club, y ahora sigo solo lo que es deporte en el agua, entrenando a juveniles y mayores. También tenemos la natación de socorrismo -escuela de salvataje- con cuyo equipo participamos en torneos regionales y nacionales, que se hacen en pileta y en el mar. Somos fuertes, somos la décima institución en Italia.

 

-Se marchó siendo joven...

-Me fui a los 27 y hoy tengo 68 y en febrero cumplo los 69, soy del '49. En Italia hace que estoy 40 años y la yapa. La verdad que viví más allá que acá.

Me fui con dos valijas un poco a la aventura. Acá había estudiado francés en la Alianza Francesa porque la idea era radicarme en París donde había encontrado trabajo en un colegio privado pero por no tener la ciudadanía europea no me pude quedar.

Me fui a Italia a hacer los trámites de la ciudadanía y una vez ahí me contacté con gente del deporte y al mes empecé a trabajar como profesor de natación en la provincia de Venecia aunque vivía en la periferia de Padua.

Me terminé quedando allá porque en Italia vi mejores posibilidades de trabajo y gracias a la preparación que me había dado el Instituto de Educación Física en Córdoba.

 

-¿Siempre tuvo la idea fija de emigrar?

 -Mi primer trabajo fue de bañero en el Sport Automóvil Club, después me fui a Córdoba a estudiar profesorado de Educación Física, en el '69 terminé y me fui a Buenos Aires dos años a hacer los cursos de especialización de natación y atletismo.

Después por problemas de salud de mis padres volví, pero la idea de emigrar a Europa la tuve siempre fija, quizás por mi origen italiano y de tanto escuchar a mi nono hablar de su querida Italia.

Recuerdo también que en tiempos de estudiante universitario, me iba en la temporada de verano a Mar del Plata a trabajar de guardavidas, lo que me permitía pagarme los estudios.

 

-Significó una elección arriesgada...

- Y acá renuncié a mucho, ganaba mucha plata. Además de trabajar en el Sport tenía horas como profesor en la Escuela del Trabajo, Colegio Nacional y tenía un cargo titular en la escuela Ana Sullivan, además me había ganado un cargo de jornada completa y hacia horas en las escuelas "270" (Río Negro), "109" (Julio Argentino Roca) y la "36" (Primera Junta).

En San Francisco además del atletismo, vóley, hice boxeo porque mi papá era árbitro como Ensabella, Caraune.

 

-Y allá encontró lo que buscaba...

-Lo que hice acá lo repetí allá. Aquí me sentía un poco limitado profesionalmente. Después en Italia noté que tenía mucha preparación respecto al nivel italiano, pero en general de la educación deportiva. Pero me enfoqué en la natación porque vi que había mucho campo para desarrollar, para crecer y fue así.

Estuve como entrenador de la selección juvenil, pero después la Federación me dijo que me fuera a Roma y como me faltaban pocos años para jubilarme no me arriesgué. Pero sigo con el sector juvenil de la Federación porque actualmente tengo un chico que estamos preparando para las olimpíadas del 2020.

Soy un entrenador que cambió pocos de clubes. Mi primer club fue el Ivags Nuoto donde estuve 14 años y luego me llamaron del Sporting Club en el cual llevo 27 años, desde el '90.

 

 -¿Que recuerdos tiene de su tarea como entrenador del Sport?

-Cuando era entrenador del Sport tenía a María Eugenia Ingaramo, Diego Asán, Marcelo Boschetto, que eran muy buenos nadadores. Participábamos en torneos provinciales de verano solamente, el entrenamiento iba de noviembre a marzo".

 

 -¿A la distancia está pendiente de la marcha de la institución?

-Sigo al Sport por internet, con los muy buenos resultados que consiguen los pupilos de Aníbal (Gaviglio). El otro día fui al club y lo veo mejor, pero seguramente no debe tener la cantidad de socios que tenía en aquella época, rondaban los 2 mil, pero no había pileta climatizada (risas).

 

-¿El desarraigo ya fue una etapa superada?

-La nostalgia es una cosa que te llevas desde el primer día que te vas y te queda arraigada. A pesar de que soy un enamorado de Italia, el deseo de venir a tu ciudad natal, a tu país queda siempre. La nostalgia te queda para toda la vida, así que tenés que aprender a vivir con ella.

En aquellos tiempos era difícil. Tal es así que nos escribíamos con mi papá y enumerábamos las cartas. Carta número 1, respuesta a la carta 1 y así sucesivamente. De acá para allá el envío tardaba casi un mes y desde allá para acá unos 20 días.

Y para hablar por teléfono había que pedir la llamada de larga distancia, te la daban después de 5 a 12 horas y costaba muchísimo. Antes te desarraigabas completamente por la falta de comunicación, hoy es más fácil gracias a la tecnología.

 

-¿Sus visitas son frecuentes?

-En un tiempo estuve ocho años sin venir, pero ahora hacía tres años que no lo hacía. Aquí tengo a mi hermana (Susana) y mi cuñado (Horacio Rubiolo) y muchos primos.

Mi vida la terminaré en Italia. La única posibilidad de retorno será como visitante o turista. Mi señora es italiana (Morena Basso), y tengo un varón de 36 años (Massimiliano). Así que quedé con el corazón dividido entre Italia y la Argentina.

 

 -¿Es un agradecido de la natación?

-La natación me permitió desarrollarme profesionalmente. Hice todos los cursos relacionados con el agua, quería ampliar la cultura del agua. Eso me permitió desarrollarme y hacer crecer clubes, formar nadadores que fueron a olimpíadas. Y llegué a ser una figura reconocida en el ambiente de la natación italiana no solo a nivel regional sino nacional. En definitiva coseché una gran experiencia que siempre trato de transmitirla.




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