SIN AGALLAS NO HAY PARAÍSO

Consumada la permanencia y la no clasificación a la lucha por el ascenso, un análisis de la temporada, en una crónica especial de Fernando Movalli.

La B Nacional es un poco el "paraíso" para Sportivo Belgrano, salvo claro que alguna vez se lograra el ensueño de poder militar en la Primera División. Un "paraíso" ya conocido y transitado en donde los arbitrajes, el público, los escenarios y los rivales son de mayor volumen y jerarquía que lo que brinda el mundo del Federal "A" para, precisamente, elevar la jerarquía propia en el entorno del "verde".

La eliminación de cuajo y no sin desvergüenza de los Federales "B" y "C" significo para un buen número de instituciones históricas en el mapa futbolístico nacional poco menos que su desaparición. De hecho, el propio Racing de Nueva Italia, otro subcampeón Nacional en la elite de nuestro fútbol está ahí de sufrir dicho golpe siempre letal.

Sportivo no estuvo lejos y, más allá de la particularidad de cada fecha en especial y del torneo en general, logró zafar con tres triunfos en seguidilla de visitante y una pila de goles dignos de otras campañas.

Las "agallas" de su último y actual conductor no fueron ajenas a dicho logro sino todo lo contrario. Con inteligencia y trabajo táctico para "los mismos jugadores" que eran parte de aquel derrotero peligroso para sostener la categoría, el "pájaro" le sumo decisión. Decisión sin miramientos ni medias tintas al proponer un equipo sumamente ofensivo en estas tres fechas de escenarios hostiles y donde quizás tiempo atrás se hubiese firmado un empate sin miramientos.

Agallas, eso es lo que le alcanzó y le sobró a Domizzi y a este plantel para quedarse en el hoy por hoy jerarquizado Federal "A" como tercera categoría del fútbol argentino. Quedarse para seguir lustrando la chapa de la historia, jerarquizar el presente y darle un aire fresco de futuro grande al trabajo de las inferiores que dependen y mucho de que, dónde y porque se juega en definitiva.

Agallas y decisión del cuerpo técnico, acompañados por el esfuerzo de un plantel y sus directivos que hoy seguro comparten las mieles de la tranquilidad de no haber casi desaparecido en el intento, pero también la responsabilidad si se mira para adelante para lo que viene. Y lo que viene será algo similar como desafío, peleando aún antes de que ruede la pelota por aquello de insistir en jugar del centro a la derecha del mapa, por la localización de San Francisco, y no al revés. Y de allí en más apuntarle al Paraíso de la B Nacional y trabajar en todos los sentidos para ello, porque cuando más cerca se esté de ese objetivo naturalmente más alejado se estará de caer en el abismo.

Inteligencia para entenderlo, voluntad para llevarlo a la práctica y agallas para ejecutarlo y sostenerlo en el tiempo y así poder soñar con un futuro de grandeza. Porque quedó más que claro, en evidencia y desde una más que incómoda situación de semanas atrás, que sin agallas no hay paraíso y ello fue lo más relevante de este cuerpo técnico y su plantel hoy dignos de un gran aplauso.

 

 




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